No fue mi primera campaña, no fue mi primer incendio, Pero este fue diferente.
El año anterior, 1987, mi destino fue Galicia. Muchos incendios donde las llamas corrían despacito escondidas entre humos blancos. (Pero de esto hace ya 40 años… Ahora en Galicia, el monstruo ha aprendido como hacer mucho daño.)
Este, crecía Dantesco, Majestuoso, Sin duda, mucho más fuerte que nosotros.
Pero empecemos.
Una cena tranquila en una pequeña caseta entre pinos. Rodeado de amigos, muchos de ellos con quienes en ocasiones peleábamos las mismas batallas.
Junto a mi, mi amigo Ricardo piloto en el Gato 6, Gonzalo en el avión de vigilancia Ojo 1. Compartíamos campaña en una entrañable aldea de la sierra de Huelva. Valdelamusa.
Antiguo pueblo minero donde terminas amando el fandango minero. Nace de las entrañas de esas tierras. Melódico y lento, triste y profundo.
Siempre alguien, en ese chiringuito en el pinar, hacia que la noche quedara para siempre dentro, una guitarra y algún fandango alornero.
Se quema la sierra de Almonaster. Un Agente Forestal alarmado nos informa de un incendio en mal sitio. Muy mal sitio.
Era ya noche cerrada, pero no pudimos quedarnos ahí. Gonzalo, Ricardo y yo, nos miramos, no hablamos, Cogimos las motos y fuimos a ver por tierra contra que nos enfrentaríamos mañana.
El monstruo en la noche impresiona. Ruge, Huele, Crece.
Vamos amigo, Hay que dormir.
Mañana a las 6.30 en pista. Hay que salir al Orto.
Hay que dormir. Los árboles del jardín en la casa, te hablan del viento. Este incendio estará toda la noche alimentándose. Lo tiene todo.
Nos habían cedido una antigua y bonita casa colonial de los antiguos dueños Ingleses de aquellas minas, cerradas y precintadas desde muchos años atrás, pero conservadas y adaptadas para el equipo de la base. Aun conservaban pertenencias de principios del siglo XX.
Hay que dormir, hay que dormir.
No, no es fácil, el viento no se calma. Los pensamientos son un caos mezcla de deseo de verle la cara al Dragon, dudas.
Sabemos que no seremos nada contra un monstruo que crece y ríe sabiendo que lo tiene todo para él.
Hay que dormir.
Pero esa noche, los árboles del jardín, te siguen hablando del viento.
6 de la mañana. Un café, unas Galletas. Cogemos un plátano. Vamos a la pista.
El mecánico esta terminando su inspección. Igualmente, cada uno de nosotros miramos los puntos más importantes de nuestros Grumman Biplano.
Un pequeño briefing. Rumbo al incendio 010º…. No había GPS, solo brújula pero hoy, el monstruo no se esconde.
Aun es de noche. Nadie dice nada, terminamos el briefing y cada uno se sube a su montura. Saldría primero Ojo 1, avión de vigilancia con Gonzalo. Gatos 5 y 6.
Batería, Bomba de combustible tres inyecciones, magnetos en Off, start, tres giros de hélice, magnetos en ambas. Primeras explosiones. Todo vibra. Se quiere parar, necesita más combustible. Bomba, hay que escuchar, Estos motores de estrella necesitan unos segundos hasta conseguir esa armonía que hacen la mejor música para un aviador. Empieza el baile. Primero vibra como resistiéndose, después, llega esa armonía.
Mientras realizamos este proceso, el ayudante de pista nos carga 1800 litros de agua en el Hopper en un proceso de no más de tres minutos.
La visibilidad aun es escasa, pero nadie dice nada, los motores están ya calientes y empezamos a rodar a cabecera de pista en el orden establecido.
Ojo 1, El motovelero Dimona inicia su carrera de despegue. Pista libre.
La misión del OJO 1 era la de vigilancia de bosques para anticiparnos a cualquier conato, pero no era fácil en esa situación que quedara en tierra…
—Gato 6 de 5.
—Adelante 5 para 6.
—Ricardo, ¿estás listo?
—Vamos.
Mandos libres, Instrumentos en verde, compensadores neutros palanca de potencia adelante con suavidad o enfadaremos a este motor.
Tus manos se aferran a los mandos, pero sin apretar, ellos te dicen mucho sobre como se siente tú avión. Si los aprietas no dejas que te hablen. Mano Izda en palanca de potencia, mano derecha en el Stick.
Necesitas toda la potencia para el despegue, todo adelante, te envuelves en un contraste de emociones que tienes que gestionar, la visión frontal es mínima por ese gran motor de estrella hasta que consigues algo de velocidad y flujo en la cola suficiente para bajar el morro.
—Gato 5 en carrera pista 18.
La obra del aeródromo en Valdelamusa se terminó ese mismo año para esta función, Algo complicado para las operaciones por estar entre masas forestales y con un suelo de tierra no muy bien nivelado…
Las ballestas de nuestro biplano absorbían bien los baches. Los árboles laterales cada vez pasan más rápidos. No podemos perder la visión frontal. No podemos mirar el anemómetro o este avión inestable en tierra en un sg nos sacará de pista. De todas formas las vibraciones de ese motor radial y un suelo inestable tampoco nos permite precisar numeritos en un reloj. Tenemos que sentir cuando el avión quiere salir de esas dos dimensiones que lo atan al suelo.
No siempre en pistas con desniveles es en la velocidad adecuada, a veces te expulsa antes y hay que buscar el efecto suelo para mantenerte de forma precaria volando cerquita de pista.
Un bache, mi Grumman impaciente salta, pero no, aun la magia del vuelo no llega, volvemos cuidando la actitud del avión a tierra. Más velocidad, necesito más.
Volamos, pero la baja velocidad me da poco mando, necesito más y mantengo altura, con el regalo del efecto suelo. La visibilidad es escasa pero sé que tengo un cerro a unas dos millas al sur que debo evitar. Aun no puedo virar o mi Grumman AG CAT 600 se enfadará. Si viro sin velocidad con esta carga, primero vibrará y después el suelo se volverá una dura realidad.
Ahora si. Viramos hacia el Incendio.
—Gato 5 en el aire.
—Gato 6 mantengo hasta que se vaya el polvo. Has dejado una buena nube en pista…
—Ok 6 viro sobre pista hasta tu despegue.
—Gato 6 en vuelo, te tengo a la vista. Mantengo a tus 7 una milla.
—Ok rumbo 010, bueno dejalo…. Ahí está.
Un gran Hongo atómico con vida propia rompe el perfil del Horizonte.
Muchas dudas, No sé si hay algo de racional en esto que hacemos…. Pensamientos inevitables que te vienen en momentos en los que vives en un estado de consciencia diferente. Siempre esas preguntas, ¿Que buscas? Nada, no se, quizás aquello que aunque lo olvides, queda.
Pero no hay dudas sobre que este, es el trabajo que quieres hacer. En este tipo de vuelos debes cuidar las emociones pero sientes que rompes paredes, destrozas ese cuadrado en el que vivimos y en el que las pequeñas incomodidades se disuelven en un cielo infinito y las pequeñas cosas se vuelven grandes pilares para seguir en esto.
Todos los parámetros cambian. Los del miedo, los de la comodidad, Lo que te hace feliz es pura contradicción y vives situaciones que parecen sombras de otra realidad.
Cuando te acostumbras a esto, ¿como vuelves?
—6 como vas.
—Bien, te sigo.
—Ok tenemos una cordillera delante, no tengo claro que la pasemos con este rumbo. El viento puede producir un sotavento que nos puede complicar. 45 grados a la cuerda por si tenemos que escapar.
—Afirma, te sigo.
—Ricardo, entramos en una descendencia, potencia máxima continua. Unos minutos no le hará daño.
—No consigo tomar altura. Viraje a derecha salimos al sur y haremos ochos hasta tener márgenes suficiente.
—Listo, es suficiente, cruzamos.
El monstruo nos enseñó su cara. Eramos nada. Nunca nos habíamos enfrentado a algo semejante.
—Gatos para Ojo 1.
—Adelante Ojo para Gatos.
—Os veo. No parece que haya más medios aéreos en la zona. Creo que nos hemos adelantado un poco… la visibilidad es escasa. Esta pelea no va a ser fácil.
—Ya…..
Nadie nos enseñó como enfrentar esto. Tampoco teníamos los medios con los que se cuenta hoy, Los helicópteros solo transportaban combatientes de tierra y no eran muchos. El grupo 43 vendría mas tarde con algún canadair pero es igual, Seguíamos siendo nada.
A 12 millas informamos por si hay otros medios aéreos en la zona.
—Medios aéreos en incendios de Almonaster, Formación Gato procediendo por el Sur a 12 Millas 4.000 pies con presión estándar. (Nadie contesta)
—6 de 5, estamos solos.
—Ojo 1 para Gatos posición?
—Unas 15 millas 6.000 pies. A la vista del Incendio.
La organización del espacio aéreo en un incendio es algo que ha evolucionado mucho con los años. Pero aun hoy, en muchos casos se vuelve caótica como para sorprender a cualquier controlador profesional. Más de 20 aeronaves en ocasiones sobre una zona con poca visibilidad y aeronaves al límite de sus diferentes performans. En esa época, éramos pocos… y nos coordinábamos entre nosotros. A veces, Nuestro amigo Gonzalo, el cual además de piloto era controlador aéreo, con su OJO 1 avión para la vigilancia nos organizaba en el espacio aéreo del Incendio.
Hoy en muchas ocasiones…. También. Salvo cuando contamos con una aeronave de coordinación con especialistas en ese asunto. Su misión es organizar el espacio aéreo y asignarnos objetivos. O intentarlo…..
Me gusta volar en cabinas monoplazas, conversas mucho contigo mismo…, gotean ideas que solo aparece en estos momentos diferentes. Después, en tierra al parar mi motor, las escribo. La mayoría, como instructor, ideas para transmitir a las nuevas tripulaciones, Suelo tener papeles donde hacerlo, El piernógrafo, listas de check fotocopiadas….
Recuerdo el año 2011 en el que estuve cerca de pagar el más alto precio, por una colisión con uno de esas líneas eléctricas que volaban a mucha altura justo encima de un incendio sin señalizar. Verdaderas telas de araña que te atrapan y matan. Sobre esta etapa, la cual viví y recuerdo al segundo, hay para escribir un libro… Pero de las varias horas en tierra atendido por los servicios de emergencia, sin tener claro como saldría de esa… en todo momento pensaba que aceptaba el pago por todo lo vivido. En el hospital, Me llevaron una bolsa con algunas cosas que quedaron en el avión, casi todo quemado, entre ellas, muchas listas de Check con la tinta borrosa por la espuma de los bomberos.
Había muchas de esas ideas en la cara de atrás de esas listas de check. Pensamientos que solo nacen cuando navegas por un estado de conciencia diferente.
Temperatura de aceite en verde, presión de combustible ok, instrumentos en verde dos minutos para la zona de incendio.
Amanece, Me gusta la fotografía, esta es la hora dorada para los fotógrafos, el cielo se tiñe naranja, es breve como todo lo intenso, Miles de animales, masas forestales con más de 100 años de vida, pero ahora, el cielo mezcla naranjas, diferentes grises, una falsa calma que rompe los golpes de los pistones dentro de 9 cilindros. Cada momento.
Céntrate.
Todos los parámetros del avión están en verde. Los mios también.
En tierra ya estaba organizada la dirección del incendio.
—Director del incendio para formación Gatos 5 y 6.
—Adelante Gatos para tierra.
—Estamos a 5 millas instrucciones para lanzamiento.
Habíamos despegado demasiado pronto… aún no había salido el sol y el espectáculo en ese amanecer era dantesco. En la actualidad, seríamos muchos medios aéreos en la zona Pero no, es esos años quizás dos, algún helicóptero transportando Bomberos y una suerte si llegaba algún anfibio Canadair.
—Formación gato primero haced un perímetro y me informáis sobre qué es lo que veis.
—Recibido, sobrevolamos a 4.000 pies.
—Dirección de Incendios para Gatos, este incendio va a hacer mucho daño, tenemos un perímetro de varios kilómetros con varias cabezas creciendo hacia el W por viento y Norte por ladera.
—Formación gatos de director de incendio intentad reforzar el cortafuegos al W cabeza. Parece que la zona Norte está llegando a la cuerda. Intentaremos parar su crecimiento hacia el W.
Hay que evaluar el riesgo, llega el momento más crítico en esa toma de decisiones en la que no puedes dejarte llevar por ese estado emocional que te envuelve. Analiza ese instrumento que todos llevamos dentro y nos habla de como estamos. Tienes que conseguir la máxima tranquilidad posible para sacar el máximo rendimiento a tus sentidos. Necesitas de toda tu capacidad mental.
No. No era fácil el lanzamiento en esa zona de cabeza pero había que aprovechar la menor altura de llamas por las temperaturas de la madrugada.
Como un banderillero cuando mira al toro, el "fuego también pega cornás". Tienes que tener claro como entrar, alternativas, y sobre todo como salir.
—Gato 6 de 5 ¿estás listo?
—Afirma, detrás y listo.
—Vamos.
—Formación Gato en final para lanzamiento.
Preparas tu avión para el enfrentamiento sabiendo que el es mucho más fuerte que tú.
Calculas el ángulo de descenso, Mando de potencia atrás, paso adelante, Te sumerges en ese fluido que con su física nos regala su magia, respiras hondo cortas potencia, Empieza el baile, la montaña hace que el viento juegue con mi avión.
Mantener la aproximación al incendio se vuelve compleja. Pero la clave está en conseguir en ese estado de conciencia, la máxima tranquilidad posible. Tienes que percibir todo.
En esa cabina estas solo, Focalizas el objetivo, Las llamas juegan, se esconden entre el humo. Las turbulencias por el viento orográfico te acercan a los límites operativos. ¿Como puedes pensar tanto en tan pocos segundos? Aquí, los segundos usan otros relojes con otros engranajes, no hay duda, cambia, juega en una dimensión diferente. Nada es lo de siempre.
Veo las llamas, el viento no le favorece y me puedo acercar.
200, 100, 50 pies, nivelas, las turbulencias aumentan, pavesas negras chocan con el parabrisas, Ya ves las llamas y algunas buscan copas, A esta altura, en corta final…. Se ven mucho más altas… demasiado, Hay que desviar un poco la trayectoria. En corta final no conviene demasiados cambios sobre la trayectoria prevista pero…. uf.
Necesitas de toda tu capacidad mental para evitar esa visión de tubo que nos atrofia sentidos.
El avión se estremece, vibra, compensas con la palanca principal el baile al que te lleva ese viento orográfico con rotores cambiantes, La visibilidad disminuye aunque evitas el humo denso, pavesas negras chocan con el parabrisas, El objetivo, lo ves claro, como también te queda claro que no es mucho el daño que le vas a hacer.
Ahora, ya, Lanzamiento indirecto, palanca adelante el avión quiere huir y te lanza más de 40 metros arriba liberado de 2 toneladas, Sujetas ese morro que sube, estabilizas, Humo negro delante, hay que virar vámonos que sé que no te gusta el humo. A mí tampoco vámonos.
—Gato 5 libre saliendo por el Norte.
—Gato 6 Libre por el norte.
—6 de 5 que tal.
—Uf.
—Ya… a base.
De nuevo, extraña esa calma. Como si lo que viviste hace unos segundos hubiera ocurrido en otro tiempo. En otra dimensión.
Esta extraña sensación de cambio de dimensión en segundos la he vivido cada vez que saltaba en Paracaidas. En dos segundos pasabas de una caída libre en la que volabas con tus brazos a veces a cerca de 400 km a una calma absoluta una vez abrías el paracaídas. Colgado de unas cuerdas y una tela que hacía música con el viento. Es como si justo dos segundos antes, estuvieras viviendo en otra dimensión. En caída libre, igualmente volábamos tranquilos, pero en otro estado de conciencia.
El Paracaidismo creo que me dio ventajas para el aprendizaje de esta especialidad de vuelo. Adapta tu mente para este tipo de vuelo. Las técnicas son importantes, pero es mucho más importante cuanto de tu capacidad mental eres capaz de usar en estas situaciones. Eso es lo que va a marcar la diferencia. Ahora, cuando veo un curriculum en el que aparece el Paracaidismo como Hobby… y lo pongo por encima de otros muchos con miles de horas.
El día largo y no conseguimos nada. El incendio saltaba los cortafuegos con grandes Zancadas.
Pero el monstruo, como un ser vivo, también se cansa. Sobre todo, cuando tiene bravos bomberos en tierra que lo dan todo. Y lo dieron todo.
Tercer día de batalla. Un solo frente activo que con fuerza subía ladera. Sabíamos que no haríamos nada si atacábamos inmediatamente, Trepaba esa ladera y era mucho más fuerte que nosotros. Pero había un cortafuegos en la cuerda, y la pluma del humo subía casi vertical Podíamos verle la cara al dragón.
En tierra estaban preparados y era mejor esperar a que el cortafuegos, esa línea ancha y limpia de defensa hiciera su trabajo y lo hizo.
El frente paró en gran parte en el cortafuegos. Algunas pavesas saltaron y aun había mucho monte por quemar, pero no habíamos liberado la carga esperando ese momento. Teníamos una oportunidad, Los Bomberos en tierra preparados, ahora, Los Gatos y Bomberos en tierra si podríamos ser más fuertes que el…. No podemos fallar.
Ahora Ricardo, vamos.
Lanzamiento contra ladera, la compuerta no debe fallar o tendremos mucha dificultad para subir…. Pero lo tenemos ahí, esas compuertas mecánicas no fallaban. Hay que bajar altura de llamas para que puedan entrar por tierra.
—Vamos Ricardo, no podemos fallar. Y fuimos.
—Gato 5 en final.
—Gato 6 como nº 2.
El lanzamiento tiene que ser preciso. En tierra están todos impacientes. Ese Incendio aún tiene mucho con lo que alimentarse.
Miras de frente la cara de ese Dragón herido. Lo miras, te mira, calculas deriva por viento, no puedo fallar desciendes a 20 metros sobre la masa forestal, nivelas, aumentas potencia para tener más flujo y mando en la cola, cambias la mano del mando de potencia y sujetas la palanca de lanzamientos. 20 metros sobre las copas, Ahora, lanzas, vuelve esa patada y esa duda de si hemos acertado.
Lanzamientos certeros con retardante de largo plazo. Un producto mágico y rojo que nos hacía mucho más fuertes. Cantantes de fandangos mineros con batefuegos y motobombas, Bravos chicos de la tierra, dolidos por el daño que estaba haciendo el Dragón en su paraíso entraron en ataque directo a esas llamas heridas con el golpe de los lanzamientos.
En el vuelo de vuelta a base Ricardo se me pegó en formación cerrada, Nos miramos cabina a cabina. Sentía su felicidad como el la mía sin duda. Hay una comunicación diferente. La sientes.
Nos gusta volar solos en nuestras cabinas, pero sentir esa compañía en Formación es un lujo. Cuando llegas a un incendio y te sientes parte de un gran equipo, todos en el mismo bando contra el mismo enemigo….. Te sientes acompañado. Fuerte.
Todas las dudas desaparecen, y vuelves a confirmar que este es el sitio en el que quieres estar.
Hay una frase que se atribuye a Leonardo Da Vinci: "Una vez que hayas probado el vuelo, caminarás por la tierra con la mirada levantada al cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver".
Bueno, sin duda hay otras especialidades que también te hacen estar allí. Privilegio de quienes trabajan en las nubes.
Si, supongo que si, pero este mundo de aviadores, parece que está tocando a su fin.
—Gato 6 de 5.
—Adelante 5 para 6.
—¿Como va tu temperatura de aceite?
—En verde cerquita del amarillo ¿y tu?
—En amarillo cerquita del rojo. Bueno si agacho un poco la cabeza más en rojo que en amarillo y si me estiro, más en amarillo que en rojo.
—Vale. No agaches la cabeza…. Y vamos buscando zonas limpias por si hay que meterse en algún campo.
—Pues no hay mucho sin arbolitos y montañitas por aquí eh.
—Ya… bueno recuerda que los eucaliptos son más blanditos que los pinos y vamos a disminuir la potencia. Las prisas se han acabado.
En los monomotores, los parámetros de temperatura y otros son muy importantes. Me gusta volar con los que tienen potencia de sobra y las temperaturas están lejos de los límites operativos incluso estos días de verano. Cuidar ese motor es vital y mantenerlo en límites operativos evita algunos problemillas. Sobre todo cuando vuelas habitualmente en zonas de montaña y poca altura.
¿Pero y nosotros? También somos monomotores. ¿Cuales son nuestros límites de tolerancia hacia las pequeñas cosas que se nos tuercen o no compartimos del todo a nuestro alrededor? Se que a ese motor que llevamos dentro, le gustan los márgenes amplios.
—Gato 5 de 6.
—Adelante compi.
—No se, pero creo que vamos desviados unos 30º al W… la chimenea de la mina esta a tu izquierda… a no ser que nos la hayan movido.
—Puf.
Centrate en el vuelo JC centrate… Esa voz que nos acompaña en vuelo no se calla y siguen goteando pensamientos.
Generalmente para preparar un vuelo estudiábamos las cartas, calculábamos rumbos y vientos para correcciones de deriva. Pero no. En este tipo de vuelos el tiempo desde aviso hasta que salimos es muy justo y por lo general llegar al incendio es tarea fácil al menos mientras haya humo. Pero la vuelta…. Rumbos y referencias. Esta pista estaba entre masas forestales y hasta que no estabas en la vertical no se veía. Pero teníamos una chimenea de la mina que nos servía de Faro. Ahora andamos con GPS que nos pone fácil este asunto….
Esta batalla acabó para nosotros. Por tierra aun duró días para que no despertara ese dragón herido ya de muerte.
Volvimos al chiringuito en la noche de Valdelamusa y a los fandangos mineros con una música que aun sonaba mejor.
Esta campaña, también acabó. La pelea contra el Fuego no. Pero esta batalla si.
Llegaron muchas más. Si algo me ha quedado claro, es que cada dia, él es más fuerte y da igual cuando crezcamos nosotros. Hemos aprendido mucho, Conocemos bien como se alimenta, su alma. Pero cada vez, él se hace más fuerte antes.
¿Lo mejor? Esos éxitos con incendios invisibles, los que nadie conoce porque llegamos antes de que sea más fuerte que nosotros. Como decía Sun Tzu hace unos tres mil años…. "Lucha contra lo grande, mientras aun es pequeño". Este tipo debía de saber mucho sobre incendios…
¿Lo peor? Grandes pérdidas de amigos que pagaron el precio más alto. Nos dejaron heridas que no cierran, Mi amigo Ricardo, El Gato 6, la primera de ellas.
Cielo Azul amigo Ricardo, va por ti, va por todos.
En esta imagen, Gonzalo, el Ojo 1, con su hijo. Ricardo, El Gato 6, El equipo de fantásticos Técnicos con los que convivimos y no recuerdo sus nombres pero que sin duda, ahora serán grandes estrategas en este mundo de los Incendios Forestales. Y yo con mi Gato 5.
Juan Carlos Gómez Verdugo
GATO 5 — HUELVA 1988
Gato 5. Año 1988, Huelva.
